Aullidos del fin del mundo

lunes, 18 de mayo de 2026

Fuego interior

Me siento como un animal atrapado entre las lindes de un bosque en llamas. El fuego avanza devorándolo todo con una furia imposible de contener y, aun así, sigo mirando atrás. Porque ese bosque, incluso mientras cae hecho cenizas, sigue sintiéndose como mi hogar. Un lugar donde nunca ocurría nada. Donde el tiempo dormía entre las raíces y el desastre parecía solo una vieja historia inventada para asustar a los débiles.

Conozco cada sendero, cada sombra y cada refugio oculto bajo las copas de los árboles. Ahí aprendí a sobrevivir. Ahí me hice fuerte. Y quizá por eso cuesta tanto abandonar aquello que nos destruye: porque también fue el lugar que una vez nos protegió del mundo.

No le tengo miedo al fuego. Le tengo miedo al vacío que queda después. A correr sin saber si volveré a encontrar otro hogar capaz de hacerme sentir vivo.

Pero hay incendios que nadie puede detener solo. Y aunque las ramas todavía susurren mi nombre y el bosque me ruegue que me quede, sé la verdad: ya no pertenezco aquí.

Debo irme.

Aunque me rompa.
Aunque arda conmigo una parte de lo que fui.
Aunque tenga que cruzar el humo sin saber qué existe al otro lado.

martes, 24 de marzo de 2026

Balada de piano en mi menor

Ando por las calles de Barcelona, con el corazón martillando. ¿Por qué la gente no me oye, no ve mis lágrimas, no es testigo de mi dolor?  Mi maleta se impacienta. Mi tristeza me inunda como si fuese un valle marchito. Escucho eco a cada paso que doy. Necesito un apoyo. Necesito un abrazo. Aunque reboso de amor, nadie puede ofrecérmelo de la misma manera. Quizás no merezco una pizca de suerte. Soy de los que piensan que es todo trabajo y constancia, pero esta vez necesito suerte, necesito robársela a alguien, porque está impregnada en las espaldas de todos menos en la mía. Hoy el mar me cubre los ojos, hoy vuelvo a escuchar las tormentas negras cómo se aproximan ¿Debo mover ficha, debo rendirme? Lo único que deseo es parar el tiempo. Ser su dueño. Serlo un instante. Pertenecerme, mimarme, apostar por mí. 

Estoy triste, muy triste, pero no tengo tiempo para ello.

jueves, 15 de enero de 2026

Relación parasocial

Hoy me he vuelto a escuchar. Hoy no ha sido un buen día. Por eso escribo. No ha sido un día horrífico, pero hoy he sentido una de esas punzadas que te hacen dudar. 

Estas últimas semanas han sido un torbellino y apenas he tenido tiempo para mirar al otro lado de la verja. Siento que... quizás estoy regando demasiado el jardín del vecino. Es casi como una relación parasocial. Se supone que es un equipo de dos, no un equipo de uno que trabaja para dos. Todo es más divertido con el resto, si debe acudir a alguien yo no seré su primera opción y parece un esfuerzo titánico el tener que comportarse como... debería comportarse. A veces me siento tan desconectado de esta relación que me da miedo. Me da miedo que solo haya amor y ya está. 

Y luego está el resto. Trabajo, trabajo y más trabajo que solo me permite soñar con poder tener un trabajo real, uno donde pueda ver resultados, donde el dinero me permita tener algo para mí. Mis padres, a mi edad, ya tenían la vida solucionado y parece que ahora con dos masters nada está garantizado. Estoy empezando a cansarme de luchar por migajas. 

¿A nadie le enseñaron a valorar el esfuerzo de los demás? Dios, esto se siente como estar en el upside down.

*SUSPIRO MONUMENTAL*