Busco un centro de gravedad permanente, como si fuese un náufrago que grita sin respuesta. Es todo confuso cuando la vida gira entorno a un reloj y ocho horas perdidas al día. ¿Tanta lucha para tener que estar detrás de un probador? No sé... hay algo que no funciona bien y no sé qué es. Es posible que siga esperando un alud de respuestas antes de irme a dormir. Es como si el mundo estuviese dividido entre ciencia ficción y fantasía. Todo lo bueno solo ocurre cuando escapo, todo lo que vale la pena se me escurre entre los dedos. Desearía poder haberme dado cuenta antes de lo peligroso que es soñar en vano.
Sí, claro, ahora no me encuentro solo, pero sigo teniendo el mismo miedo de siempre. A medida que avanzo me importa menos lo que piensen pero más en lo que me estoy convirtiendo. Y ahora ya no sé en qué he evolucionado. Ahora no sé donde está la meta o la salida. Ahora todo da vueltas y lo único que hago es sobrevivir sin preguntarme si estoy bien, si puedo hacer algo más... ahora lo único que quiero es lo que todos quieren, irme de aquí, tener mi libertad, no depender de nadie, aunque sea a costa de sacrificar todo el esfuerzo que me llevó salir de ahí. Es una terrible decisión. Cada vez que lo pienso se me nubla el juicio y pienso que mi corazón va a jugarme una mala pasada. ¿Me estoy decepcionando? ¿Me estoy rindiendo ante lo que siempre juré no escuchar? Solo quiero tiempo. Solo quiero una oportunidad. Solo quiero la justicia que me fue arrebatada.
Tengo miedo de que esto no tenga un final. Tengo miedo de que esté buscando esto toda mi vida. Al menos, no esperarlo solo es lo único que me otorga algo de calma. Al menos, de momento, mañana seguirá saliendo el sol.
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