Me siento tallado en veneno. Las olas rompen y veo caer todas esas estrellas que una vez me guiaron. ¿Por qué sacrifico más de lo que debería por gente que no me da lo que necesito? Pierdo constantemente porque me ninguneáis. Soy vuestro títere al que podéis hacer bailar a vuestro son. Si lo miro con retrospectiva da igual que os dé una pierna, que nunca será suficiente. ¿Y al contrario, alguna vez alguien piensa en mí? Estoy aquí, sumido en mi oscuridad y no te dignas ni a responderme y cuando lo haces no soy más que un trapo sucio al que solo sabes escupir y tirar. Pero claro, cuando llega tu abismo... ahí sí que tengo que estar, ahí sí te transformas como si fueses un hombre lobo. No me vas a engañar con esa piel de cordero.
¿Y tú? Que me tengo que tragar todas tus embestidas, para luego tener que agachar la cabeza y volver a recibir. Es muy frustrante... y también patético. Solo os defiendo porque creo en vosotros, o creía, ya no lo tengo claro. Estoy harto de tener que anteponeros. Estoy exhausto de que siempre tengáis que ser el centro de atención. No quiero esto. No quiero montarme en una montaña rusa donde siempre me empujáis y queréis que os salve cuando viene la bajada. Todos tenemos problemas. Todos tenemos nuestros negros y nuestros blancos. Pero algunos preguntamos. Algunos nos interesamos. Algunos queremos y lo hacemos demostrándolo. ¿Qué me habéis demostrado vosotros? Que soy solo uno más, un peón a quien abatir. Al final del día solo nos tenemos a nosotros mismos, ¿cierto? Pues eso es lo que haré. Darme el espacio que necesito. Estoy cansado de ir detrás de la gente, cansado de luchar por causas perdidas, por causas que me hacéis dudar, donde me hacéis daño, donde nadie me tiende una mano hasta que es demasiado tarde, hasta que tenéis miedo de perderme. Ahí volvéis a las andadas y vuestra voz se convierte en un susurro, un maldito susurro que no soy capaz de obviar. Y caigo otra vez en vuestra trampa. Pero ahora lo sé. Ahora me doy cuenta. Porque hoy os necesito y no estáis ahí. Solo está vuestra toxicidad que se esparce por todas partes.
Esta juventud que ahora me falta es la que estáis malgastando, creyendo que es eterna, creyendo que toda la vida vais a poder hacer lo que queráis con quien queráis. Creceréis y buscaréis estabilidad. Creceréis y querréis tener amigos que os apoyen, un brazo donde llorar, un hombre en quien confiar y será demasiado tarde. Al menos, conmigo.
No he venido esta noche a venderme ni a convencer. Si no os gusto, si no me sabéis apreciar, si tan solo me queréis para los momentos buenos, yo no me quiero ni despedir. Me merezco algo mucho mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario