No ensucies mi alma, por favor. No levantes la voz. Hoy mis palabras van a hablar de los dos. No me culpes de todo. No me acuses de huir.
Vayamos por parte.
¿Has oído hablar del paso del tiempo? Cada vez es más fugaz. Cada vez mis huesos pesan más. Cada vez me siento más solo, pero más unido a unos pocos. Lucho por ser. Creo que me va mejor cuando no pienso y me dejo llevar. Este año ha sido una locura. Cada semana una montaña rusa. No sé muy bien qué esperar ya, pero al menos creo que voy encontrando el camino, aunque me pierda la mayoría de veces y maldiga mi suerte. Mi yo de hace años se habría imaginado mil escenarios, y seguro que ninguno era el presente, pero al menos podría tranquilizarle y decirle que no se ha rendido, que sigue sus sueños y que no deje de confiar en mí.
¿Has oído hablar del amor? De ese sentimiento que inunda peluches, habitaciones, calles, ríos, almas... He descubierto que sé querer de muchas formas. Más y menos, con más pasión, con más tranquilidad, con ansiedad, con paz, con ilusión, con desesperación, como amigo, como hijo, como algo que no sé describir. Sigo siendo un laberinto en todo esto. A veces solo quiero gritar y otras un beso me eleva al cielo. He dejado de saber qué es querer. Solo quiero y ya está. En todas sus vertientes. Quiero y dejo de querer. Quieren y dejan de quererme. Y luego... luego está todo lo demás. Luego estás tú, que tú eres tú y el otro. Que tú eres aquel del pasado y el chico que me deja sin aliento del presente. Que tú eres ese desgraciado que me rompió el corazón y ese hombre que espero conocer algún día. Que tú soy yo, aprendiendo a quererme.
¿Has oído hablar alguna vez de esos amigos que han desaparecido? Algunos siguen cerrando los peores lugares, otros ya no están, algunos hoy ya son desconocidos y otros se han vuelto aburridos y no cuentan nada. Algunos sangran y me dejan pintado de rojo, mientras otros, por suerte, me abrazan y están ahí. Siguen ahí. Mi corazón está cansado de tanto dolor, de tantos cuchillos y de tanto drama. Solo quiere bailar. Solo quiere seguir su instinto. He aprendido que la amistad va por fases, que algunas duran una semana, otras un curso, algunos son intermitentes y otras parecen ser eternas. Supongo que es ley de vida, estar y dejar de estar. Estar y hacerlo desde la distancia. Estar y ser incondicional. Es triste ver como algunas se marchitan, como te esfuerzas tanto por alguien a quien realmente nunca le has importado. Pero es solo barro. Es solo una mancha en el camino. La verdadera amistad reside ahí y si ya no quieren estar en tu vida, quizás te están haciendo un gran favor.
Mi familia es a la que elijo yo. Y quiero como quiero, como sé querer. Y no me arrepiento. No me arrepiento de nada.
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