Aullidos del fin del mundo

viernes, 7 de noviembre de 2025

Los que nos quedamos

 No sé muy bien dónde me he quedado. Es casi como ser un onironauta que viaja todas las noches entre imágenes desdibujadas.

En una sola semana he pasado de perder a un ser querido a cumplir mi sueño. Qué irónica es la vida cuando quiere. 

Supongo que todo debe de suceder por una razón. Lo he notado, dentro de mí no he parado de recibir señales, como si se tratase de una película escrita ya por alguien. Y ahora, por fin, el que va a estrenar algo que ha escrito soy yo. El niño que lo único que quería era refugiarse en su imaginación ha sido visto, le han señalado y le han abrazado. El abrazo más cálido de todos. Soy tan feliz. Por una vez, siento que tengo suerte. Pero no es suerte, es trabajo y constancia. Es dedicación. Es perseguir mis metas sin dudar, o dudando miles de veces pero siguiendo,  sin desprestigiar de todo aquello que me decían los que no creían en mí.

Ya no solo es sentirme validado, es sentirme realizado. Una oportunidad, un trabajo nuevo, un amor duradero y un largo camino que con mucha ilusión voy a pisar fuerte a cada paso que dé.

Y un año más, soplando de nuevo las velas, con decenas de personitas moviéndose a mi alrededor, compartiendo momentos con gente que sé que siempre va a estar a mi lado y gente, que aunque no esté físicamente, están presentes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario