Aullidos del fin del mundo
martes, 10 de diciembre de 2024
Exposición
domingo, 8 de diciembre de 2024
La noche más larga (4) y el día más corto (1)
Siento que me ha atropellado un camión pero después me han acogido en los brazos de una dulce madre cantándome una nana.
He sentido la oscuridad en mí. He sentido como cada parte de esa penumbra me embarraba el corazón. Se ha detenido incluso un momento. He sentido como mi lado de la cama se hundía y una gran depresión se volvía cada vez más palpable.
Solo quería poner distancia. Solo quería repeler todos mis sentimientos. Solo quería dejar de mirarte y sentir mil puñaladas por dentro. Solo pensaba constantemente en quedarme ahí toda mi vida y a la vez vivir en mi ostracismo particular.
Cuando he vuelto a sentir ese olor, todo mi ser se ha impregnado en todas las noches que te he visto. He vuelto a recordar todo el daño, todo el amor, todo el espectáculo que ha ocurrido.
Quería protegerte, quería cuidarte, quería destrozar tu secreto más oscuro. Coger una espada y ponerme a descabezar a todos tus monstruos. Ojalá pudiese hacerlo.
Pero entonces han aparecido los míos. Entonces tus demonios se han hecho grandes y me han devorado. Me han devuelto a ese día. A ese fatídico día donde mi vida perdió todo su valor. He sentido tanto miedo de revivirlo que casi siento que mi pecho se contraía en mil pedazos. Ha llegado la locura y la perdición. La oscuridad me se ha apoderado de mí y mi mundo se ha desvanecido hasta solo quedar un rastro de sangre y de cadáveres.
Y luego... ha aparecido la luz. Han aparecido tus brazos, tu voz, tus gritos, tu desesperación. La coraza ha caído y he visto al niño que tanto miedo le da ser querido. Y han venido los besos, los perdones y todo ese dolor se ha transformado en el acto más puro. Por fin, he sentido que me veías. Que yo te veía en realidad también. He sentido que aunque nada tenga sentido, tú te interpondrías. Tú serías mi escudo. Tú apostarías por mí. Aunque solo haya sido un segundo. Un vislumbro. Algo tan pequeño como un diminuto petardo que te hace sonreír. Y que esa sonrisa me llena la mía. Que tu presencia, camuflada de seguridad, es la sombra que quiero tener a mi lado. Y allí, en el mismo lugar donde quería perder la vida, minutos más tarde solo quería aferrarme a tu pecho y cerrar los ojos. El lugar más cercano a un hogar de verdad.