Aullidos del fin del mundo

martes, 24 de marzo de 2026

Balada de piano en mi menor

Ando por las calles de Barcelona, con el corazón martillando. ¿Por qué la gente no me oye, no ve mis lágrimas, no es testigo de mi dolor?  Mi maleta se impacienta. Mi tristeza me inunda como si fuese un valle marchito. Escucho eco a cada paso que doy. Necesito un apoyo. Necesito un abrazo. Aunque reboso de amor, nadie puede ofrecérmelo de la misma manera. Quizás no merezco una pizca de suerte. Soy de los que piensan que es todo trabajo y constancia, pero esta vez necesito suerte, necesito robársela a alguien, porque está impregnada en las espaldas de todos menos en la mía. Hoy el mar me cubre los ojos, hoy vuelvo a escuchar las tormentas negras cómo se aproximan ¿Debo mover ficha, debo rendirme? Lo único que deseo es parar el tiempo. Ser su dueño. Serlo un instante. Pertenecerme, mimarme, apostar por mí. 

Estoy triste, muy triste, pero no tengo tiempo para ello.

jueves, 15 de enero de 2026

Relación parasocial

Hoy me he vuelto a escuchar. Hoy no ha sido un buen día. Por eso escribo. No ha sido un día horrífico, pero hoy he sentido una de esas punzadas que te hacen dudar. 

Estas últimas semanas han sido un torbellino y apenas he tenido tiempo para mirar al otro lado de la verja. Siento que... quizás estoy regando demasiado el jardín del vecino. Es casi como una relación parasocial. Se supone que es un equipo de dos, no un equipo de uno que trabaja para dos. Todo es más divertido con el resto, si debe acudir a alguien yo no seré su primera opción y parece un esfuerzo titánico el tener que comportarse como... debería comportarse. A veces me siento tan desconectado de esta relación que me da miedo. Me da miedo que solo haya amor y ya está. 

Y luego está el resto. Trabajo, trabajo y más trabajo que solo me permite soñar con poder tener un trabajo real, uno donde pueda ver resultados, donde el dinero me permita tener algo para mí. Mis padres, a mi edad, ya tenían la vida solucionado y parece que ahora con dos masters nada está garantizado. Estoy empezando a cansarme de luchar por migajas. 

¿A nadie le enseñaron a valorar el esfuerzo de los demás? Dios, esto se siente como estar en el upside down.

*SUSPIRO MONUMENTAL*

viernes, 7 de noviembre de 2025

Los que nos quedamos

 No sé muy bien dónde me he quedado. Es casi como ser un onironauta que viaja todas las noches entre imágenes desdibujadas.

En una sola semana he pasado de perder a un ser querido a cumplir mi sueño. Qué irónica es la vida cuando quiere. 

Supongo que todo debe de suceder por una razón. Lo he notado, dentro de mí no he parado de recibir señales, como si se tratase de una película escrita ya por alguien. Y ahora, por fin, el que va a estrenar algo que ha escrito soy yo. El niño que lo único que quería era refugiarse en su imaginación ha sido visto, le han señalado y le han abrazado. El abrazo más cálido de todos. Soy tan feliz. Por una vez, siento que tengo suerte. Pero no es suerte, es trabajo y constancia. Es dedicación. Es perseguir mis metas sin dudar, o dudando miles de veces pero siguiendo,  sin desprestigiar de todo aquello que me decían los que no creían en mí.

Ya no solo es sentirme validado, es sentirme realizado. Una oportunidad, un trabajo nuevo, un amor duradero y un largo camino que con mucha ilusión voy a pisar fuerte a cada paso que dé.

Y un año más, soplando de nuevo las velas, con decenas de personitas moviéndose a mi alrededor, compartiendo momentos con gente que sé que siempre va a estar a mi lado y gente, que aunque no esté físicamente, están presentes.