Hoy me he vuelto a escuchar. Hoy no ha sido un buen día. Por eso escribo. No ha sido un día horrífico, pero hoy he sentido una de esas punzadas que te hacen dudar.
Estas últimas semanas han sido un torbellino y apenas he tenido tiempo para mirar al otro lado de la verja. Siento que... quizás estoy regando demasiado el jardín del vecino. Es casi como una relación parasocial. Se supone que es un equipo de dos, no un equipo de uno que trabaja para dos. Todo es más divertido con el resto, si debe acudir a alguien yo no seré su primera opción y parece un esfuerzo titánico el tener que comportarse como... debería comportarse. A veces me siento tan desconectado de esta relación que me da miedo. Me da miedo que solo haya amor y ya está.
Y luego está el resto. Trabajo, trabajo y más trabajo que solo me permite soñar con poder tener un trabajo real, uno donde pueda ver resultados, donde el dinero me permita tener algo para mí. Mis padres, a mi edad, ya tenían la vida solucionado y parece que ahora con dos masters nada está garantizado. Estoy empezando a cansarme de luchar por migajas.
¿A nadie le enseñaron a valorar el esfuerzo de los demás? Dios, esto se siente como estar en el upside down.
*SUSPIRO MONUMENTAL*