Ando por las calles de Barcelona, con el corazón martillando. ¿Por qué la gente no me oye, no ve mis lágrimas, no es testigo de mi dolor? Mi maleta se impacienta. Mi tristeza me inunda como si fuese un valle marchito. Escucho eco a cada paso que doy. Necesito un apoyo. Necesito un abrazo. Aunque reboso de amor, nadie puede ofrecérmelo de la misma manera. Quizás no merezco una pizca de suerte. Soy de los que piensan que es todo trabajo y constancia, pero esta vez necesito suerte, necesito robársela a alguien, porque está impregnada en las espaldas de todos menos en la mía. Hoy el mar me cubre los ojos, hoy vuelvo a escuchar las tormentas negras cómo se aproximan ¿Debo mover ficha, debo rendirme? Lo único que deseo es parar el tiempo. Ser su dueño. Serlo un instante. Pertenecerme, mimarme, apostar por mí.
Estoy triste, muy triste, pero no tengo tiempo para ello.