Aullidos del fin del mundo

viernes, 18 de julio de 2025

Avituallamiento no deseado

Si pudiese dejar de sentir esta presión en el pecho a cada paso que doy quizás podría encontrar algo de paz. Sigo recorriendo a ciegas un camino que se ha desdibujado. Ya no hay una meta a la que quiera llegar, no hay sueños que perseguir ni un hálito de esperanza que me deje dormir tranquilo. Siento que mi salud mengua con cada batacazo que doy. 

No puedo evitar culparme a mí, como causante de todos los males, ya no solo los míos, también los del mundo entero. Es como si fuese un agujero de gusano y cualquier cosa que se acercara a mí se succionase hasta el infinito. Me siento solo encerrado por dentro. Me siento tan perdido, como un iglú sin primavera, como si el tiempo no tuviese otro propósito más que el de atraparme en lo más profundo.

¿Cómo no voy a rendirme si el cielo se ha caído a mis pies? ¿Cómo voy a resistir las embestidas del dolor más lacerante? ¿Cómo se supone que debo levantarme cuando parezco el glitch de algún videojuego?

Es rabia contenida. Quiero acercarme a la pared y malmeterle un puñetazo. Siento como todo mi potencial desaparece. Siento como toda la confianza que tengo se está desmoronando. Aunque nadie lo viese, yo lo veía. Yo lo creía. Yo sabía que podía llegar hasta el final. Y ahora... ahora no lo sé. Ahora no sé ni quién soy. Siguen negándome oportunidades y por ende, no puedo evitar negarme a mí mismo la dulce voz de aquel niño que me animaba a seguir.

Es como si siempre estuviese en mi peor momento. Es como si esas bestias gigantes fuesen imbatibles. Como si al final, yo no fuese el héroe de la historia; más solo una simple página de ese libro que resulta ser la biografía de alguien más fuerte, más listo y más feliz. Quizás soy la Elpahaba de mi propio cuento.

Me siento como en un sofá eterno, me hundo y no tengo fuerzas para levantarme. No puedo parar de pensar en huir de todo. No puedo parar de encontrar oscuridad. No quiero seguir así. No quiero enterrar mis alas. No quiero dejar de ilusionarme por cosas efímeras. No quiero crecer. Así, no.